Construir una crónica Urbana



Desde la tradición se ha definido a la crónica, principalmente, como un texto periodístico interpretativo, es decir, un tipo de texto que busca el sentido de los hechos noticiosos aislados, poniéndolos en contexto. En él, el periodista adopta un punto de vista frente a los hechos: analiza los acontecimiento desde su propia perspectiva y da su opinión subjetiva sobre ellos. Sin embargo, a partir de lo que hemos estudiado, el escritor chileno Pedro Lemebel agrega múltiples elementos a la definición tradicional de crónica. Estos pueden ser resumidos en 5 puntos

 - Cartografía de la ciudad de Santiago y de Valparaiso.
- Costruye desde lo marginal y lo proletario.
- Rescatar el lenguaje de la ciudad.
- Punto de vista crítico.
- Inclusión de experiencias autobiográficas.


A continuación te invitamos a escribir una crónica a partir de estos elementos, con el objetivo de explorar y registrar visualmente y escrituralmente tu entorno cotidiano,  la arquitectura y el urbanismo, a través de diversos  medios de expresión, ejercitando la percepción y la  capacidad de creación y de investigación.

20 comentarios:

  1. Joaquín Jiménez
    Una salvá de raja

    Mi historia comienza una calurosa noche de septiembre, el 29 de septiembre del 2011 para ser más preciso. A unos compañeros de la toma les avisaron por teléfono que ese día se iban a tomar el colegio allain ubicado en vicuña mackenna con vicente valdés, rápidamente esa información se difundió en la toma. Partimos a eso de las 10 de la noche al colegio Benjamín Vicuña Mackenna a organizar lo que iba a ser una eventual toma. Recuerdo haber estado con una persona apodada "el topo", un ser muy extraño que la verdad no sé qué estaba haciendo ahí. Recuerdo haber estado todo el tiempo con un amigo llamado Felipe. Luego de organizarnos y saber los peligros que estábamos corriendo ya que nos dijeron que estaban una gran cantidad de apoderados e incluso los sostenedores del colegio, una persona entró diciendo que había visto la situación en la que se encontraba el colegio en ese entonces, diciendo que la gente dentro del establecimiento anda con palos.

    Salimos del colegio más o menos a las 11 30 encapuchados para que no nos sapearan. Llegando al colegio tratamos de entrar por la puerta principal del colegio pero no pudimos ya que estaban todos los apoderados ahí, en ese momento escuchamos una voz a lo lejos de un compañero diciendo que podíamos entrar por el costado que había una cerca que estaba doblada y que la podíamos romper. Entraron los primeros compañeros y rápidamente los apoderados fueron donde estaban ellos, ahí nosotros aprovechamos que no quedaba tanta gente en la puertra y entramos. Tuvimos que enfrentarnos con los apoderados que nos estaban golpeando, obviamente nosotros les respondimos. Recuerdo que un amigo me pasó una manopla por si acaso. Tuve que usarla contra una vieja que me andaba pegando con un palo en la cara, le pegué despacio y se fue. Luego de haber estado peleando cerca de 45 minutos con la gente los logramos sacar aunque aún no sabíamos donde estaba el director, resulta que estaba metido dentro de un closet cagao de miedo. Luego de haber puesto todas las sillas en las rejas llegaron unos flaites que nos empezaron a echar la choreá, les tiramos unas tejas que estaban en el suelo, pasado un rato se fueron.

    Comenzamos a hablar con unas niñas que estaban sentadas ahí cuando escuchamos unos sondios de unas micros. Llegaron dos micros de pacos llenas, aproximadamente 40 personas en cada micro e incluso llegó una tanqueta que botó el portón principal. Ante la despesperación de no saber que hacer para librarnos agarramos una escalera y comenzamos a subir al techo, el último que se subió fue el topo que le dijimos que botara la escalera para que los pacos no pudieran subir y el hueón no la tiró así que los pacos subieron no más por la escalera. Mientras nosotros corríamos por los techos los pacos nos venían siguiendo por detrás aunque algunos se iban cayendo entre los tejados. Corrimos por los techos sin mayor dificultad como si todo fuera liso y no hubiera separación entre las casas. Llegamos a un punto en el que nos detuvimos cuando escuchamos la voz de alguien en un megáfonos diciéndonos que estábamos cagaos que tenían toda la manzana rodeada. El felo dijo que teníamos que idear un plan para salvarnos, yo le dije que no que no teníamos tiempo y que nos teníamos que tirar por la panderetea que estaba al frente nuestro. Saltamos y en eso aparece un vecino diciéndonos que nos iba a matar con una pistola que él tenía en las manos, no le prestamos mucha atención y tratamos de escondernos en el patio cuando de repente sale un señor diciéndonos que qué chucha estábamos haciendo ahí que iba a llamar a los pacos para que nos llevaran, le contamos lo que estaba ocurriendo y extrañamente me reconoció, era el papá de un compañero que por suerte nos salvó de una sacá de chuchas impresionante.

    ResponderEliminar
  2. Una simple jugada
    Hace 5 años, un miércoles por la tarde, gracias a un amigo llegue a una prueba masiva en Universidad Católica, tenia que llegar hasta San Carlos de Apoquindo, no sabia como llegar tenia 12 años mi abuela me acompaño, no iba con ninguna intención, solo por diversión y conocer el estadio de mi equipo favorito, llegaron alrededor de 80 niños iguales a mi, nos llevaron a la mejor cancha del recinto, comenzaron los partidos, partí jugando al arco porque no había arquero, luego pase a jugar de defensa, lo hice excelente nadie paso, al finalizar el partido nos reunieron a todos en el centro de la cancha y comenzaron a darnos una charla, de los 80 quedaron 7, primeramente no había quedado, me estaba yendo feliz a mi casa por haber jugado en el estadio, y derepente gritan “tu el de las calcetas verdes ven, no te dije que habías quedado seleccionado? No… quedaste seleccionado” Salí corriendo decirle a mi abuela que había quedado seleccionado, cuando le dije me abrazo me dijo muy bien” luego tuve que volver a jugar y lo hice aun con mas ganas, cuando termino el partido, se acercaron a mi y me dijeron “tienes que seguir viniendo a entrenar con nosotros te inscribimos en el club” me fui mas feliz de lo que estaba para mi casa con mi abuela, y le conté a todos y me felicitaban, estuve un año completo en católica, fue el mejor año que tuve, pero sin razón alguna me aburrí y no seguí yendo a entrenar, hasta el día de hoy es de lo único que me arrepiento día a día.
    Emiliano

    ResponderEliminar
  3. La avenida del arte

    Un día en la casa de mi abuela, una persona muy querida para mi, me encuentro con una junta familiar, en donde se hace presente una persona que fue importante para la historia de mi encuentro con la avenida del arte, salíamos a comprar al super de santa rosa, caminando por la calle de la muerte, por la calle sin luz y donde es fácil perderse, Álvarez de Toledo, en plena población la legua, en donde se encontraba mi abuela, llegamos a santa rosa y me encuentro en la esquina que unos gigantes en los muros que a primera vista causan impresión a cualquiera, después de verlo me encuentro con letras, y mas letras, grandes, pequeñas y medianas, con colores y curvas extravagantes, seguimos caminando como si nada, mis primos parecía que ni siquiera se impresionaran con estas cosas que se encontraban plasmadas en una muralla mientras uno que se encontraba entero flopi ahí viendo cada uno de las maravillas, resulta que en un momento me encuentro con un socio que se encontraba en la plena acción de pintar, uno de esos que llamaban hiphoperos, mis primos nuevamente como si nada, me sentí como en un éxtasis, ahí en ese momento supe que me tenía que quedar viendo, pero sin embargo no me pude aguantar frente al apuro que tenían mis primos de comprar en el super, luego cuando volvimos a pasar por esa muralla el escritor de manos rápidas ya había desaparecido, dejando una marca, como alguien que olvida un paraguas en el metro, se me vino de inmediato a la mente un sin fin de pensamientos subjetivos, cuando llegamos a la casa de mi abuela en donde se encontraba toda mi familia, donde nacieron y se criaron, la única cosa que quería hacer era irme para pasar nuevamente por aquella avenida, al sentir que no pasaba nunca la hora me sentía como un naufrago que siente que el tiempo se hace eterno, luego cuando llegó el momento de irnos, les pedí a mis viejos que por favor pasáramos por la avenida, para verla casi completa, cuando llegué a mi casa en la flower (el llamado barrio alto de los pobres) seguía extasiado por la avenida, esa avenida de la marginalidad, la avenida de la verdad y no un muro blanco sin retorno, como por ejemplo en el barrio de los cuicos (providencia para arriba ) cuando niño, nunca vi ninguno de estos gigantes en las murallas, ahí supe inconscientemente que el arte no se encuentra plasmado en el lugar de la elite, si no que siempre fue, es y será marginal, como me lo explicaba aquella avenida del arte.

    ResponderEliminar
  4. Todos unos rockstars.


    Horas de tensión, mucho nerviosismo, nuestro baterista mas que colapsado por el nervioso, nuestro cantante temblaba como pescado recién salido del mar, el guitarrista intentando retractarse de la situación, y el bajista (yo) además del nervio, lo único que hacia era hueviar para que los demás integrantes cayeran en el juego y poder tocar tranquilos. Esa noche de septiembre de 2011, era un día muy frío pero lleno de sol, nos dimos el lujo como niños de mami, de no ir al colegio por el “nerviosismo”, e ir a ensayar para que nada nos saliera mal, nos comimos sus pizzas locas, con una Pepsi, rica y bien helada. Conversando de que pasaría si ganamos el concurso, que haríamos con la plata, si la gastaríamos en comida, en unas putits o implementos para nuestros instrumentos. Nos levantamos de la mesa y partimos el colegio en donde debíamos tocar. Nos creíamos todos unos rockstars, como el estilo de Metallica o los Guns n’ Roses o mejor aún como Motley crue. Todos unos fashions de la música rock. Todos esos sentimientos se acabaron a 5 minutos de tocar, a todos se nos hizo, pensamos en hacer el P.D.F (plan de fuga), pero nos dimos cuenta de que teníamos nuestr@s Fans, puras niñitas de 8vo básico, padres sin control, estudiantes y profesores esperando que nosotros diéramos lo mejor de nuestras voces e instrumentos, tampoco es por decir que eran el mejor publico para tocar pero son fans al fin y al cabo. Entramos al escenario muchas personas gritando: ¡TE DOY UN HIJO! o ¡GRANDE GOLPE BAJO! .Afinamos las guitarras y el bajo, comenzamos nuestro primer show como banda, esa noche tocamos seek and destroy de Metallica, todos gritaban y nos pedian otra canción pero no podíamos por que quedaban mas bandas. Llego el momento de dar los ganadores. Nosotros desilusionados por no sacar ningun lugar, a pesar de que nuestra profesora nos contara que fue injusto por que ganaron solo bandas de aquel colegio y que nosotros salimos 4tos. Pero nunca pensamos que la gente de aquel día nos daba como ganadores de aquel certamen. A la salida del colegio, ya de noche con neblina, todos nos abrazamos y gritamos: ¡VIVA GOLE BAJO Y LA CONCHALALARA!. Y nos fuimos todos de la mano no como heterosexuales dudosos.

    ResponderEliminar
  5. Radio gaga (Luna Ostornol)

    Como si fuera un día normal, en un supermercado, ese espacio que se ha vuelto indispensable para la urbanidad, que ha remplazado los bazares, almacenes y botillerías fusionándolos en una sola gran tienda. Donde compramos desde la comida para preparar el almuerzo hasta la ropa interior que usaremos al día siguiente.
    Esperando que la fila de la caja avance rápidamente para poder salir de ese lugar con un presente para un pequeño de 7 años. Me encuentro con un hombre con estilo de gerente de banco, con lápices de tinta enganchados en el bolsillo de su camisa bien planchada y abotonada con un caballo bordado al lado de éstos, de esas personas que buscan mostrar al mundo su gran poder adquisitivo, comprando unas galletas “Oreo” las cuales mandó a cambiar por su alto contenido graso. Miraba con mala cara las fachadas de quinceañeros del 2012 mía y de mi acompañante. Este hombre de malas vibras inició una conversación con la mujer que lo acompañaba luego de enviar su otro acompañante a cambiar las ya nombradas galletas. Con un acento de la alta alcurnia claramente ficticio, tratando de dar la impresión de ser una persona culta en todo sentido afirma que le han regalado unas entradas para la ópera, las cuales eran gratis en es momento. Con mi acompañante nos miramos asombrados de la soberbia de este tipo, nosotros sabíamos que estas entradas solo requerían ser retiradas sin costo alguno y para cualquier persona. Luego la mujer que lo acompañaba empezó una conversación sobre música de los años 80’s afirmando que en su juventud fue fanática de “Queen” a lo cual el hombre le responde – a mi me agradaba la música de ese grupo, sin embargo no me gustaba visualmente, me parecía de mal gusto y algo perturbador que Freddy Mercury apareciera vestido de mujer en el clip de “Radio gaga”- nuevamente con su acento fingido, mi acompañante me miro perplejo diciendo en voz baja – este si que es hueón – afirme con una sonrisa un tanto asombrada. Finalmente llegó su turno, luego de comprar tres artículos le dio $3.000 de propina al empaquetador queriendo nuevamente dar cuenta de su dinero. Luego de pagar nuestra cuenta nos fuimos al estacionamiento hablando de la falta de cultura de este personaje, con temas que para mí son básicos, tales como los clásicos de la música, las oportunidades de entrar en ella o la diferencia entres dos temas clásicos como “Radio gaga” y “I want to break free ”
    Luego de esta experiencia llegamos a mi casa y al encender la televisión, en TVN estaba hablando el mismo hombre con quien me había topado en el supermercado minutos antes, era el alcalde de mi comuna, el mismo que semanas antes, días antes de las elecciones había enviado a los residentes de la comuna un panfleto con semillas de “la flor de la esperanza” y que dentro de éste, un artículo tenía por título “POR UNA FLORIDA MAS CULTA” , en ese momento me arrepentí de no haber corregido al alcalde por sus garrafales errores en la cultura urbana actual y de hace casi 30 años. Creo que la cultura no es solo lo que viene en los libros de personajes connotados pero los que están en el poder no opinan lo mismo.

    ResponderEliminar
  6. Remembranzas.
    Colomba K.

    ... Era una noticia, bastante común la que recibía, no sabía que iba a cambiar… Un día cualquiera me han avisado que mi bisabuela iba a ser internada en el hospital para una operación, debido a que se dializaba y alguna vez cuando era yo pequeña operada del corazón, no me sorprendía la noticia, a decir verdad, a nadie le llamaba la atención esto.
    Nadie se imaginaba, que el día menos esperado, recibiéramos un llamado telefónico en donde nos avisarían que mi abuela (bisabuela) a tenido un accidente neurocerebral, mi abuelo, abandona inmediatamente el cumpleaños de mi hermana… Solo recuerdo que me sentía fuera de lugar, lo veía irse tan mal como nunca antes había visto. La noticia de que debía de ser amputada una de sus piernas, habría causado esto. Al día siguiente pase todo el día en el hospital, estaban todos mis parientes, recuerdo haberla vista llena de tubos y con varios hematomas, le hablaba, como solíamos hacerlo cuando la iba a visitar, ansiosa, esperaba que abriera los ojos para que me contara sus historias, la maquina sonaba, el ritmo de su corazón cambiaba, me proponía no llorar y le preguntaba porqué, porqué no luchaba, que si ya había salido de una, de esta también salía… La vi como nunca antes, ten bien arreglada, descansado tan placidamente de la vida que le habría abofeteado en la cara varías veces. Todos esperanzados de un milagro, tratando de convencernos de aquello, que sabíamos que no iba a pasar, en un pasillo, recordábamos las experiencias que habíamos vivido con ella, lo jodida que podía ser a veces la viejita, sus historias, el cariño que nos dedicaba… La madrugada de un lunes suena el teléfono de mi casa, ella había decidió irse… Lejos…Pero cerca… Empieza lo más engorroso de esto, los trámites, dar la defunción, empezar a buscar un cajón para que su cuerpo repose, retirar el cuerpo, vestirla y toda esa pila de cosas de las que hay que arreglar cuando alguien se muere. Luego viene el velorio, ese típico velorio donde todos están de negro llorando al muerto y “los dueños de casa” ofrecen cositas para comer, nosotros decidimos hacerlo al modo de la Marina, todos bien vestidos, como a ella le gustaba, nadie de negro, “celebrábamos” como a ella le hubiese gustado, sin ni una lágrima en la mejilla, o eso tratábamos. Ese mismo día la llevamos al responso para que fuera cremada, iba una gran hilera de autos atrás de la carrosa que llevaba su cuerpo, recorrimos todos los lados que ella había habitado en Santiago, cuando llegamos y el cajón ya estaba en su lugar, recuerdo que una de sus amigas salio a hablar y yo veía el cajón como si no hubiera nadie a dentro, sentí que alguien me tiraba del hombro, como señal de “Eehh… Calma, que todo estará bien” veía el cajón bajar, parte de mi sabía que no todo estaría igual. Lo peor ya había pasado, fuimos de vuelta a su casa para “seguir celebrando” , sentada en la mesa junto a todos, recordé que la última vez que la vi ella me había dicho que quería devolver las fotos que tenía y junto con ello me regalo un anillo, mencione lo de las fotos en voz alta, acto seguido alguien llego con su caja de fotos, para no hacerlo de manera triste jugamos a que el que tuviera mas fotos, ganaba, por sorpresa de algunos, yo gané, quede perpleja, no tenía palabras, recuerdo haber guardado algunas fotos de ella… El tiempo ha pasado, ya casi seis meses de su partida…. Y a mí y a varios se nos olvida que ya no está entre nosotros, las ganas de llamarla e ir a verla vienen con tanta fuerza de repente, últimamente vaga en mis recuerdos y habita en mis sueños, llega septiembre y junto con ello, las ganas de que venga a visitarnos y reunirnos como lo solíamos hacer a veces. Llega septiembre y en mi memoria sigue habitando, más de lo que creía, a veces olvido que ya no esta y cojo el teléfono para llamarla y cuando marco el numero, recuerdo que su dulce voz no va a salir del otro lado del teléfono y que nadie va a responder…

    ResponderEliminar
  7. LOS NIÑOS NO ME DEJAN TRANQUILA!
    Año 2013 en la cuidad de Santiago, es parte de nuestra cotidianeidad ver a las personas caminando esclavas y presas de la conectividad. Hace un par de semanas fui al teatro del patio Bellavista, fue el día de los 50 años de los Jaivas, donde al finalizar el show quedó la cagá. La cosa es que mientras caminaba me preocupaba de dos cosas, la primera de la conversación que sostenía con mi acompañante, para que después no me andara pelando de que la dejo hablando sola. Y la segunda de cómo la juventud de estos tiempos, y me incluyo en cierta manera, se excluye de la realidad que se vive fuera del celular, que a propósito, resulta ser de última tecnología.
    Año 2013 en la cuidad de Santiago, es parte de nuestra cotidianeidad ver a personas en situación de calle, niños asistiendo a colegios municipales, jóvenes en liceos técnicos, hospitales que ya parecen motel, un lugar donde pasar la noche y para que hablar de las colas que hay que hacer para atenderse y todo esto por no ser de familias pudientes, por el sector en el que vivan y tantas otras razones. Esta situación de desmedro no me acontece, sin embargo no me es ajena puesto que participo en ayudantías en “son de” de estas personas.
    Año 2013 en la cuidad de Santiago, las principales calles de las principales ciudades del país, se tiñen de color y se convierten en calles rodeadas de autos apresurados que van atrasados a algún desconocido destino, al escenario de expresiones culturales donde convergen diferentes reivindicaciones hacia el “estado”.
    Hay un dicho que se volvió muy cliché por estos días y dice, los jóvenes son el futuro, pero que futuro se nos viene si la juventud esta polarizada, donde sus futuros van a depender del lado de la moneda al que pertenezcan.
    En otras palabras, a lo que me refiero es que si los jóvenes son el futuro y de alguna manera les interesa crear un futuro no decadente no se necesita necesariamente que la moneda se vuelva una sola cara porque eso no va a pasar nunca nunca, mas bien se necesita la inclusión de todos los sectores de la juventud. En una de esas, resulta un futuro incierto, misterioso y el resto que quede para la imaginación.
    Año 2013 en la cuidad de Santiago, la utopia recién sugerida es difícil de conseguir ya que la conectividad provoca una marginación de los temas reales, temas país, temas controversiales. Sin embargo, lo mas triste que es que los futuros futuros se han automarginado, si lo piensas debe ser porque el cahuín de la semana es mas importante de lo que esta pasando en las poblaciones, en los hospitales y bueno, otras noticias de carácter relevante.
    Catalina Cabello Ruiz

    ResponderEliminar
  8. Samuel Nicholls 3ªMA

    La leyenda de Salamanca

    Hace mucho tiempo, yo solía vivir en un lugar llamado Salamanca, en España, una ciudad humilde con menos de trecientas mil personas, con una increíble cultura y construcciones, mítica como ninguna ciudad de España, puesto que estuve cinco años viviendo allí, y de todas las ciudades a las que viajé, Salamanca fue sin duda la que más me ilumino, y me alimenté cultural y socialmente con todas sus historias y crónicas, que a esa ciudad no le faltaban, el tema es que junto con mi madre, y a veces junto con mi padre, solía ir a una biblioteca muy buena, la mejor de toda la ciudad, llamada “La biblioteca de las conchas”, puesto que la biblioteca, vista por afuera, estaba rodeada por cientos de conchas, decorando la biblioteca de manera muy especial, ahí dentro es donde leía muchos libros y tiras cómicas, que fueron mi mejor experiencia literaria hasta el día de hoy, una vez me llevé una tira cómica muy larga, pagando el precio por llevármelo el tiempo preciso, y el problema surgió cuando me atrasé, y el día que lo llevamos con mi madre, nos dimos cuenta de que había pasado un mes y algunos cuantos días más (casi dos meses) desde que había vencido la fecha de entrega, debido a esto el dinero que teníamos que entregar debido al atraso se hizo bastante, y mi madre no tenía como pagarlo, a falta de dinero, tuvimos que comprometernos con entregarle el dinero sí o sí mañana, y el día de mañana, nos encontrábamos frente a la biblioteca, sin el dinero y sin saber que hacer, le pregunté a mi madre, que por cierto en esa época estaba muy endeudada, y debido a lo mismo, muy estresado, le dije: ¿Y ahora qué?,
    Y me respondió: No lo sé. Entonces hubo un silencio eterno, y deprimidamente miré hacia abajo, al suelo, en eso, me doy cuenta de que hay un billete de cien euros, con lo que podremos pagar la deuda, y para aun más cosas, esto nos alegró completamente durante mucho tiempo, aunque sentíamos una especia de culpa a cualquiera que hubiera perdido esa cantidad de dinero, tiempo después, un amigo de mi colegio nos habló a mi y a otros amigos de otra leyenda de Salamanca, pero la escuché sin interés, pues pensaba que ya sabía todas las historias de esta querida Ciudad, resulta que la leyenda era acerca de “La biblioteca de las conchas”, dijo que, según se cuenta, dentro de cada concha reside dinero, y en tiempos antiguos, dicen que la gente que se encontraba en problemas era recompensada por la misma biblioteca, que a propia consciencia entregaba su dinero al más afortunado.

    ResponderEliminar
  9. Era el domingo 23 de diciembre del 2012, con lxs cabxs preparábamos las “pascuas populares” en Lo Hermida, la pobla de Vespucio ahí en Peñalolén, al otro de “la Jaime”.
    Recuerdo que llevábamos dos días trabajando todxs, las vecinas que preparaban la olla común pa’ darnos comida a todxs ahí, lxs tixs de la feria que nos llevaban la comida que les sobraba y nos decían “mañana todo saldrá terrible lindo, ánimo chiquillxs” y nos abrazaban. Y así estuvimos todo el sábado métale trabajo, que levanten el quincho, que arreglen las plantitas y los globos, que lxs niñxs van a correr por todo el complejo felices y con la yimkana van a ‘tar es que muertos de la risa. Y así hasta el domingo, algunxs se quedaron ahí haciendo las bolsitas de los dulces, otrxs llegamos como a las diez de la mañana pa’ ponerle bueno trabajando y que quede todo perfecto pa’ lxs vecinxs y lxs niñxs, sobre todo lxs niñxs, que nunca habían estado en los juegos inflables gigantes. A eso de las doce empezó a llegar la gente y nos fuimos a un pasacalle por la feria ahí en la Avenida El Valle, con lxs niñxs en zancos pidiendo las mone’as pa’ pagar la amplificación del acto, la batucada animando a lxs feriantes, bien bonito todo.
    Mientras estaban todxs ahí yo me quedé llenando los globos con tierra pa’ hacerle los “pajaritos” a lxs niñxs (esas bolsas con tierra que se les pone papel crepé) cuando un niño se me acerca en bici y se sienta a mi lado “tía, ¿qué está haciendo?” entre la risa del que me digan tía, le respondo que los pajaritos y ahí nos pusimos a hablar mientras me ayudaba “y cuántos años teni?” le pregunto casi distraída “once, pero ni voy al colegio, no hay mone’as ni tiempo, menos ahora que mi taita está en cana por rateo, pero igual piola si siempre nos pasa a todxs acá en la pobla, lo bueno es que me quedé con la moto jajaja” me responde soltando una risita como pa’ quitarle la seriedad. Lo quedo mirando, como si la realidad fuera tan lejana, sin darme cuenta que ahí estamos, al final de cuentas la misma realidad con unos pesos de diferencia o, una ignorancia victoriosa de nuestro propio sistema. “¿y qué onda, eri’ de acá de Lo Hermida o de la Jaime?” “nah si soy de acá, en Venezuela pa’entro, llegando a Santa María, si yo era amiguito del Manuel, el cabro que se lo pitearon los pacos la otra vez, fue terrible penca, si íbamos a la iglesia junto’h y ‘tabamos ahí en la pasarela y estos culia’os zarpa’os se lo pitean de un balazo, si yo ‘taba ahí, lo vi con mis ojos al frente, pero qué se le va a hacer po’h, acá muere gente to’os los días al final” En eso ve a sus amigos pasando por la pasarela y me grita “Ahí nos vemoh tía, me caió bacán!” agarra su bici y va en dirección a sus amigos.
    Y así continuaba el día, los preparativos ya estaban casi listos, las bolsas de dulces se estaban acabando ya, y ahí cuando ya estaba todo listo, comenzaba la guerra, las mangueras y las piscinas eran enemigas totales en un día de 34 grados, donde los cabros se ponían gritar “A ella!” y una ahí métale corriendo como correcaminos por to’o el complejo, llegando hasta Los presidentes corriendo, hasta que te agarraban y PA! Pa’ la piscina no más, cagazo.
    Ese día comprendí que la alegría no te la va a dar ni el dinero, ni un título, ni un NEM perfecto, si no la simple sonrisa de unx niñx corriendo o sentándose a tu lado a preguntarte cómo estás, lástima que esa alegría te dure solo esos 10 minutos, en el mejor de los casos el día entero, pero al llegar a tu casa sabes que todo seguirá igual, que su taita sigue en la cana, que el hermano sigue muerto, que el vecino narco le sigue llamando en la esquina del pasaje y cada noche verás en Internet la foto de los pacos con helicópteros y tanquetas allanando la población. Pero claro, no saldrá en las noticias ni nadie se enterará, porque hay que defender la imagen de la democracia pacífica.

    Agustín.

    ResponderEliminar
  10. sucesos normales en una ciudad corrompida

    Yo iba caminando por avenida la florida a tomar la micro, la 104 específicamente para ir al trabajo de mi mama, primero el chofer no abrió la puerta le tuve que golpear para que abriera, el abrió y yo subí sin pagar y me fui a sentar al fondo de la micro y el chofer me dice que me baje yo le conteste diciendo que no, el me replico que me bajara porque no pague yo le dije que no estaba dispuesto a darle mi plata a un empresario aunque sean doscientos pesos, el me dijo “bájate cabro chico no me vengái con weas” yo me baje y le dije “aprende a ser mas autónomo weon no defendai al que te explota” tuve que esperar a otra micro yo enfurecido espere a la otra, la micro paso frente al peda como te costumbre un guanaco parado en el mc donals y los del peda protestando y este guanaco reprimiéndolos, me bajo y tomo una micro por salvador yo mirando por la ventana de la micro veo la represión en su máxima expresión unos pacos de mierda pegándole a un estudiante sin piedad como si fuera algún criminal pero el solo paliaba por sus propios derecho todo esto pasando en un pasaje donde nadie se percataba de esto ya que el aroma pasado a lacrimógena y con su humo característico no permitía ver bien, la micro paso esa parte y paso frente a una venciera un hombre de pocos recursos estaba ahí discutiendo con un viejito que debió tener 80 años ya era todo un veterano y estos discutían por el precio de la bencina ya que uno no tenia dinero y no podía gastar tanto en bencina y el otro seguía ordenes y no podía rebajarla ya que si rompía una regla lo despedían y su pensión no era suficiente para pagar las cuentas, la micro siguió ya casi llegando a mi destino en el estadio nacional recién había terminado un partido jugaban la u con el colo desde mi punto eso es un pajeo mental, prosigo y los hinchas como unos monos entupidos se paliaban porque uno gano y el otro perdió el motivo era entupido y la pelea inútil, al fin llegaba al trabajo de mi madre una pequeña peluquería en salvador cerca de unos bloques, en la Pub de al lado acababan de terminar un carrete y habían unos curados paliando con los pobres garzones mientras yo pensando por los sucesos de ese día, pensé que todo esto era entupido lo cotidiano,, la represión, este sistema en el que vivimos todo era entupido, pero todo esto terminaba como siempre una historia mas entre todas las que hay en una vida, una ciudad y un país. aquiles baeza

    ResponderEliminar
  11. La necesidad tener mas.

    Salgo de mi casa a para ver a mis amigos el punto de encuentro es el metro Grecia, después de estar todos caminamos en dirección a la plaza víctor jara a comprar algo para reírnos y relajar la mente, luego de la exitosa y escondida compra nos dirigirnos al sector de Lo Hermida para poder participar de la actividad familiar organizada por los pobladores del lugar para celebrar los 43 años de la población.
    Después de la actividad familiar por el aniversario de Lo Hermida nos vamos por un copete a la plaza Atenas (cerca de la calle Av. Grecia) después de que el tiempo pasara nos fuimos a tomar la micro para ir a nuestras casas. Llegando al paradero lo primero que hacemos es rayarlo entero, en esto se pasan 3 micros y el paradero se queda totalmente solo, con nosotros 3. Los alrededores a este se ven oscuro, en esto se acercan 2 tipos con aspecto simpático y con ganas de conversar, dentro de este diálogo uno de los tipos nos dice: ya cabros hagámosla corta pasen todas las “weás” o se van cortaos. Entre esta frase saca un cuchillo, con esto nos tocan los bolsillos y nos quitan celulares y mil pesos y nos echan del paradero, con mis dos amigos caminamos en rumbo de un nuevo paradero, resignados por perder nuestras pertenencias por culpa de la necesidad creada por este sistema económico que cuida la acumulación de capital de unos pocos y destruyen a la sociedad poniéndolos unos contra otros, como este fue el caso. Los estatus de justicia y poder han tratado de impedir la delincuencia desde una manera totalmente violenta sin fijar la mira en el punto central de todo esto, que es la necesidad económica de estos entes que vagan por la cuidad en busca de un billete y un celular paras hacer un negocio y suplir sus necesidades (comida, hijos, drogas, alcohol, etc.).

    Esteban Silva

    ResponderEliminar
  12. Sofía Sánchez 3ºA

    ¿Las caras de una misma moneda?

    Era el verano entre el 2006 y 2007, en las periferias de La Legua emergencia; que para el ciudadano cuico que vive sobre Plaza Italia, seguía y sigue siendo aquella población violenta de narcotraficantes. Pasaba yo las vacaciones con mi padre, en un centro comunitario; era una casa vieja, de dos pisos y sin terminar, en la segunda plata apenas había techo y paredes, las personas que dormían allí lo hacían en carpas y colchones, intentando huir de los mosquitos y zancudos tan comunes en esos tiempos.

    Había sido de mis abuelos paternos, mi tata había comprado el terreno y empezado a armar la casa de a poco, dependiendo de cómo iba creciendo su familia, pero nunca la terminó; sus hijos se fueron de a poco y luego las enfermedades lo obligaron a vivir de hospital en hospital. Ahora, mi abuela, la arrendaba a mi padre, para que hiciera sus trabajos sociales con los jóvenes de ese lugar.

    En ese lugar hicieron diferentes cosas, desde talleres artísticos, hasta cosas más intelectuales como ajedrez o literatura. También tenían un infocentro, habían transformado el living-comedor en un cyber, la hora costaba $200 y así los cabros se la pasaban jugando Ragnarok o World of Warcraft en vez de ir ha fumarse un pito o alguna mierda que se les vende a los cabros de la pobla. En aquel lugar siempre llegaba gente, que había sido echada de su casa, que no tenía donde estar, que necesitaba un techo donde dormir.

    Para esos meses llegaron, casi al mismo tiempo, dos chicos. Uno de ellos, al cual le decían ‘Negro’, era de una familia cuica de Las Condes, su padre era algún paco de alto cargo, y su madre era dueña de casa, tenía un hermano gemelo que había entrado a estudiar alguna ingeniería en la Cato y a él lo habían echado cuando, saliendo de cuarto y luego de las movilizaciones del anterior año, se habían enteraron de que se le caía el jabón. El otro cabro, el ‘Chino’, era de una familia de narcos de la pobla, también tenía un hermano gemelo que había quedado como ‘jefe’ de la familia luego de que al papá se lo hubiesen pitiado alguna otra banda; luego de un accidente en donde se llevaron a este tipo a la cana, mi padre acogió al menor de los hermanos y lo llevó a vivir con él, sacándolo de ese mundo olvidado por la legalidad y protección chilena.

    Claro que todos los detalles familiares los supe mucho después, para mí, en mi ingenua niñez, simplemente eran personas que habían sufrido algún percance en sus casas.

    Era gracioso ver a esos hombre, porque, aunque para todos eran unos pendejos, para mí, con solo nueve años, eran parte de los ‘adultos’, de los que ‘sabían’ y ‘podían’ cambiar el mundo. Normalmente se llevaban bien, hablaban cosas que muchas veces yo no entendía, pero era divertido cuando comenzaban a discutir de política, música o religión. Luego ambos se enojaban, puteándose y tirándose de arriba hacia abajo con las palabras; cada uno se iba por un lado distinto. Al rato, a la hora de la once o el almuerzo, dependiendo de la hora en que habían discutido, volvían a hablar como si nada hubiese pasado.

    Recuerdo que los dos años siguientes, veía a ellos con normalidad cada vez que mi padre nos llevaba a la casa de Martín Henríquez. Muchos años después, ya cuando las redes sociales habían sido masivas, volví a saber de ellos. El cuico se había ido a vivir al centro, con una pareja de hace tiempo, manteniendo creencias vegetarianas, típicas del nuevo hipster hijo de papi. Mientras que el otro había vuelto con su familia, siguiendo el negocio ‘familiar’.

    Quizás nuestro estatus social está predestinado, pero ese verano observé las dos realidades, de gente tan diferente, viviendo en una misma casa.

    ResponderEliminar
  13. Dictadura y postdictadura

    Una noche de un crudo invierno iban, Benjamín, Mauricio, Marcos y Pedro, caminando por av.Pedro de Valdivia, ya tenían todo planeado, fríamente calculado, era en lo único en que pensaban esa noche, con un sólo objetivo claro, ir directamente a usurpar la “gran empresa “, ingresaron sigilosamente al lugar, robaron sus buenos par de millones para encargar las armas para el atentado del cajón del Maipo al presidente, a ese entonces Augusto Pinochet, finalmente logran salir activando una alarma de seguridad del recinto, Benjamín y Pedro toman las micros amarillas que en esa época recorrían todo Santigo, con la mitad del dinero, mientras que por otro lado Mauricio y Marcos hacen parar un taxi, llegando justo en ese preciso momento una patrulla de pacos persiguiéndolos, entre sí los pacos pensaron que era más inteligente seguir el recorrido de la micro, al fin de su recorrido toman preso a Benjamín y Pedro dejando huir a Maurico y Marcos con el resto del dinero, dejando así al crudo castigo dictatorial al desnudo a Benjamín y Pedro, pasando días golpeados y desaparecidos hasta que el Partido Comunista que ellos pertenecían en ese entonces, recibe una llamada enterándose del suceso, arrastrando un manipulamiento mediático por la prensa, dejando así al partido entre la espada y la pared sin poder ayudar a sus militantes en esa época, ya que iban a perjudicar a más personas involucradas en ese atentado, poniéndolos en riesgo de ser torturandos , desaparecidos, matados, exiliados o simplemente encarcelados a más gente como le toco a Benjamín y Pedro, llevándolo al caso actual Chile 2013 siguen manipulando los diarios, siguen torturando, desapareciendo estudiantes etc. Dejando en plena evidencia que la dictadura no ha acabado, que siempre ha seguido estando sólo que ahora es camuflada moralmente .

    Un día extremadamente normal de verano, me levanta mi mamá hacer aseo porque sus amigas y hermanan iban de visita a la casa, demoré toda la mañana hasta que por fin llegaron, yo toda cansada me acosté en mi cama, dejandolas conversar de sus historias pasadas, en ese momento se me paso por la cabeza ir a compartir con ellas, salgo al patio de mi casa tomo una silla verde, me siento al lado de mi tía y las escucho antentamente a lo que hablaban para poder así enchufarme a la conversación, en ese momento hablablan de lo bien que lo habían pasado en el concierto de Silvio Rodríguez, pasando rápidamente a otro tema, un tema de carácter conflictivo en mi familia, la movilización estudiantil y sus demandas, mi tía y sus amigas comentan de que deberían ir a estudiar en ves de salir a las calles, mi mamá me mira fijamente diciendome entre lineas de que no dijera nada, la miro y digo: creo que es inconsecuente de su parte alabar a Silvio Rodríguez , idolatrarlo etc, y criticar lo que mismo el critica y que ustedes escuchan, desde ese entonces me cuestiono, por qué personas que lucharon en contra de la dictadura hoy en día están a favor de ellas.

    gabriela

    ResponderEliminar
  14. Un día como el hoyo

    En el 2011 mi madre logró ganarse una beca, que implicaba un viaje a Alemania con tres meses de estadía. Ella decidió que me llevaría, la verdad nunca supe por qué, de todas formas acepté con gusto y súper entusiasmado. No me importaba para nada alejarme de los tantos puestos de sopaipas que usan una y otra vez la misma mierda de aceite, tampoco dejar de ver las improvisadas peleas entre conductores que se sacan la cresta con lo que tienen a mano, y menos extrañar el Transantiago; las carretas piñufla que tenemos por micros. Allá todo es muy diferente, en la calle la gente no te putea porque sí, no hay basura repartida por todas partes, no hay perros muertos por cualquier esquina, y en el colegio no enseñan, te dejan aprender. El tema es que un día de esos, en el colegio más o menos a las once de la mañana y a punto e salir a recreo, me tiré a combos con un alemán mucho más grande yo y más guatón que un zumo. Como era de esperar me sacó la chucha y me dejó botado en el suelo con todos los otros gringos mirando alrededor. Me paré como pude y le tiré un rosario de puteadas en español como nunca lo había hecho. Choreado y con una extraña sensación de estupidez salí del colegio, me subí a una bicicleta súper mula que me habían pasado por esos meses y me fui a andar por las calles del centro de Berlín, sólo con una mochila con un cuaderno, un lápiz y mi celular. Anduve más o menos una hora sin fijarme por donde iba, sólo pensando en lo mal que había comenzado ese día, cuando me doy cuenta que no sabía donde estaba, e iba a ser una total “paja” devolverme. Al cabo de un buen rato de andar y andar hacia donde fuera, logré ubicarme, pero estaba demasiado cansado para seguir andando, así que decidí sentarme en una banca de un parque que encontré por ahí, con una estructura súper chica de piedra terrible bacán en el centro, que parecía albergar alguna especie de animal salvaje que no se encontraba a la vista, pero cuando logré verlo no lo pude creer…en ese momento Alemania me decepcionó.

    Damián Araos

    ResponderEliminar
  15. Azul de río y cielo.


    Aquel día soleado con un cielo azul que llenaba de sueños y esperanzas las reservas en blanco de mis pensamientos, caminaba, respiraba, olía, sentía, admiraba el bello paisaje que tenia frente a mis ojos, distintos colores y olores, recuerdo que olía a palo quemado, y sucesivamente a empanada, supuse que era la leña en un horno de barro. Eran las tres de la tarde y yo con nada más que un vaso de leche en el estomago, sin embargo, la emoción que tenia por montar mi yegua superaba todo deseo, galopar a la velocidad del viento, Ignacio siempre a mi lado, me animó y acompañó. Primero cabalgamos por el campo abierto, en ese hermoso día, sentía como el viento acariciaba mi rostro. En casa faltaba el pan, así que partimos a caballo a comprarlo, llegando al puente, Ignacio me llama la atención y dice que algunas personas se están tirando en Benji, me sentí emocionada, puesto que, jamás había presenciado tal acto, así que enseguida nos acercamos. Al llegar me percate que abajo fluía el río en el cual jugaba de niña con Ignacio y unos amigos, recordé que solo había ciertas partes profundas, pero que en su mayoría eran bajas. Vi saltar a tres personas con el alma en un hilo, veía como se sumergían, gracias a Dios el elástico solo daba alcance para sumergir la cabeza y algo más. Me sentí más aliviada, así que preferí seguir nuestro rumbo, pero antes vimos a la última y cuarta persona, era un joven alto y se podría decir guapo, jugueteaba mucho con sus amigos a los manotones y empujones, al parecer no se quedaba quieto y el sujeto a cargo de la seguridad, no amarró correctamente el arnés, Ignacio se percató y le advirtió, el no le dio importancia, el joven mucho menos. Antes de tirarse un amigo del joven “jugando” lo empujo, el joven cayó y yo solté un grito, todos por la orilla viendo como caía el cuerpo, escuchando los gritos de miedo y adrenalina mezclados del joven, el sujeto a cargo de la seguridad tomándose por los cabellos maldiciendo al cielo, sus amigos con una cara de susto que traspasaba el hielo, especialmente aquel “amigo” del empujón, pereciera que hubiera visto al mismísimo fantasma de cartervillle, y yo con una angustia del porte de un buque. En ese lapso de tiempo veía como se sumergía el cuerpo en el agua y gracias al elástico se delvovía, me fije en que anteriormente en las otras personas que se tiraron, el agua no sobrepasaba el pecho, sin embargo, al joven le cubrió hasta las rodillas más o menos, no sabía que podía significar eso, hasta que observe la cara del sujeto de seguridad y luego dirigí mi mirada hacia en fondo, el sujeto no gritaba, y el elástico colgaba sin movimiento. Segundos nos llevó correr por la orilla, para ver al muchacho, pasaron, minutos y minutos, ni rastro, hasta un grupo comenzó a nadar por las orillas, nadaron río abajo y gracias al cielo lo encontraron. Me acerque rápidamente por la orilla y lo vi, al joven en una pieza, pero una vez en el lugar, lloraba y gritaba. No podía moverse, sangraba por muchas partes, inclusive la cabeza. Fracciones de segundos, indispensables en las que un buen nudo, una buena palabra, un abrazo de “suerte amigo” cambia todo, sirenas y luces inundaban mi cabeza y yo solo pensaba, que la vida es tan frágil y que gente entupida como sujeto a cargo, el “amigo” juguetón, un puto arnés, terminara con sueños y esperanzas de un futuro azul como el cielo de aquel día.


    Catalina Cantone






    ResponderEliminar
  16. Mientras tú trabajas y él estudia


    Mientras la ciudad cae; la lluvia se disipa, el mar vuela a lo lejos, desaparece en cenizas. En la ciudad pasamos noches con frío, los mejores amigos se vuelven perros callejeros, me ensucio la mano haciéndoles cariño cuando recuerdo que ya estaba cochina desde la noche anterior cuando, con el Vicente, le pedimos un cartón a esa señora tan amable que rearmó su casa para que tuviéramos dónde apoyarnos sin quedar tan mojados por el pasto de ese parque al que nos colamos para estar un poco más protegidos de esos viejos verdes que me miraban y nos gritaban un par de cuestiones que no escuché. En la madrugada hace más frío que en la noche. El primer vaho de luz tenue en la madrugada es el anticipo del frío horrible que pasaremos, con el que sentiremos que perdimos los dedos, que los pies no podrían estar más congelados, que la nariz se saldrá en cualquier momento, y que aquel momento tan devastador jamás terminará. Ahí conviene harto salir a darse unas vueltas, tener un reencuentro con los amigos perros, darle calor a esos más pequeños con poco pelo que andan metidos en todo rincón donde puedan escapar del viento, observar cómo aparece el sol por encima de esos techos, se vuelve casi un anhelo poder ver cómo sale tras la cordillera, tan tapada por las viviendas de toda esta gente que saluda tan alegre acá, hasta a una que siquiera la conocen; tan tapada por los gases tan tóxicos y pútridos que salen de todas estas empresas y autos y camiones y chimeneas y tanta cosa más. Acá es rico cuando ya sale el sol y con el Vicente empezamos a recorrer todo que está tan vacío, vamos a columpiarnos, a tirarnos por el resfalín, a correr por las calles sin pensar si es que sale algún auto o esas cosas que empeoran cualquier panorama. Pasamos el día entre pedazos de pan que alguna señora amable nos regala junto con un “que les vaya bien” o “cuídense, niños”, algún dulce que nos regalan los señores cuando les ayudamos a llevar los cajones de frutas al negocio, y con el agua no hay problema, porque no somos mañosos y a veces nos da lo mismo tomar de la pileta donde se bañan los cabros chicos en el verano. Corremos por las calles llenas de grietas y nos reímos de todas las tonteras que ocurren por ahí. Niños que se le caen los juguetes y vamos nosotros a recogerlos como sus superhéroes; mujeres que van con sus hijos y hartos bolsos y tienen que pasar por algún lado con mucha dificultad, ahí vamos nosotros a ayudarlas. Claro que esto no es desinteresado, porque siempre apostamos quién recibe más sonrisas de vuelta, y gana ya con muchos puntos de diferencia el que recibe un “gracias”.
    Así pasamos los días acá en nuestra población, tratamos de tener días de lo más bonito y cansadores para después poder dormir bien en la noche. A veces dormimos con otras personas en sus casas, pero no nos reciben mucho tiempo porque dicen que somos chicos y podríamos estar en una casa de verdad con nuestros papás, y ahí nos vamos no más, no queremos discutir con ellos porque tienen razón, pero creo que no se les ocurre que si tenemos esa opción y aún así seguimos en la calle, es porque debe ser mejor dormir sobre un cartón tratando de apegar bien los cuerpos para pasar el frío, que estar ahí en la cama echado todo el día escuchando las peleas y viviendo esa rutina tan fome que acá jamás ha sido problema.

    ResponderEliminar
  17. SOMOS TODXS
    Era un día 4 de agosto del 2011,si mal lo recuerdo, muchxs compañerxs estábamos ahí con esas llamas que nos calentaban la ira contra ellxs, la pena de una desigualdad y la impotencia de ver como caían nuestros hermanxs ante la represión de los verdaderos mariconxs. Recuerdo ir con un compa en la "dos diez" devuelta hacia la toma respiramos tanta de esa mierda gaseosa y nos mojaron tanto con ese líquido irritante que el comenzó a tener ganas de vomitar. Yo, por mi parte, tuve por varias semanas hematomas y también heridas de "bolitas de pintura" que aunque nunca tuve marcas de pinturas por mi cuerpo, si tuve marcas mariconas que me tenían las "hueas terrible hincha's". después, en la noche, volvimos hacia la calle principal, desde la toma y después de ir a ver a los compañerxs caidos del colegio y de avisarle a sus familias, había otra "salida" por el metro "universidad católica" resistimos "caleta" con lxs compas. Por un lados estábamos lxs que salimos y por otro lado lxs que querían que entráramos para dejar la puerta con candado y tirar la llave a la mierda para dejarnos ahí y que olvidaramos todo y a todxs. en ese momento muchas luces volaron por el cielo nocturno. Ellxs avanzaron resistimos como pudimos y con lo que nuestro apretado presupuesto nos dejaba. Pero lamentablemente no fuimos lxs suficientes. Algunxs tenían sueño y se fueron, otrxs cayeron y pudieron fácilmente haber desaparecido, por que según lxs adultxs fue un día donde la dictadura volvió, en esa misma avanzada yo caí, me sacaron la "cresta" y me pasaron a fiscalía y me declararon culpable de "hueas" que yo no hice. Yo les cuento esto desde la "cana". Me llamo Victor Montoya, Gabriel Valenzuela, María Araya, Marisol Boulet. Yo soy todxs y todxs somos yo

    Tomás Fabres

    ResponderEliminar
  18. De líneas borrosas, y otras no tanto.

    Crecí y nací prácticamente escuchando música pop. De lo más pop que se pueda uno imaginar, he pasado desde el pop ochenteno de Michael Jackson, hasta el noventero de N’SYNC y Britney Spears, y los años seguían, y cuesta recalcar con exactitud donde es que esta moda cobró lugar, pero lo hizo, y es algo vigente hasta el día de hoy. Pero hubo muchos más géneros que se tomaron la escena popularmente hasta que el pop llegó a reemplazarlos, gente que disfrutaba el rock and roll, gente que se enamoró del rock solo, del metal, y yo no soy quien para juzgarlos, cuando estuve obsesionada mucha parte de mi vida con ser Britney Spears.

    Y mucho más atrás, cuando estaba toda la rivalidad de Christina y Britney, y recuerdo cuando salió el primer video de la última, y esos ridículos moños de pompones rosados, que uno compraba en la feria a cien pesos, que se pusieron de moda, y hacían furor entre las escolares pendejas que usaban uniforme, y se lo amarraban a la cintura, mostrando la absurda panza de infante y soñaban con ser una gringa rubia que cantara como ella. La misma Britney que una vez fue llamada ‘La novia de Estados Unidos’, con su pelo dorado, y su sonrisa angelical, que fue líder de una moda, ícono de una generación, y también el símbolo de la decadencia musical, y más aún del brillante pop que tanto consumía su cuna natal, que no dudó al criticarla con ojo de águila, al más mínimo error.

    Pero más difícil que buscar el inicio de todo esto, es buscar donde es que debemos decir que pare. Mi búsqueda por respuestas, y por intentos desesperados de hacer que todo esto se detenga, que su gigante industria succiona niños, encuentre una finalidad, nunca arrojó muchos resultados. Y es que realmente no se puede culpar a Miley Cyrus por ser quien quiera ser, sobretodo no se le puede juzgar cuando la pobre niña ha sido sexualizada básicamente desde que nació, iconizada, y vendida y expuesta a la masa, y al crítico ojo público. Lo mismo con todo el resto de los artistas que predominaron en la infancia de la gente que ha nacido en los 90, y que ahora se pueden ver demacradas versiones de este en los programas musicales, y a nadie le cabe en la cabeza ¿cuándo crecieron tanto?, ¿cómo es que se volvieron “eso? ¿Y cómo es que el mismo público que una vez los adoró y aclamó, por cada palabra que aquellas pequeñas pronunciaban, como si fuera un ícono religioso, adorándolas fervientemente, ahora clama por su cabeza, por su fin, y se divierte con su caída, con su desgaste? El pop está en su caída, pero no es la culpa de nadie, ni del morboso público, que disfruta de humillar gente en público, y que ahora, por la tecnología es mucho más fácil de hacer.

    No fue sino hace unos días, que todo este revuelo de la ex niña del canal del ratón, bailándole en la entrepierna públicamente a un tipo dos veces mayor que ella, que decidí que todo tenía que parar, ¿pero qué puede hacer una mujer sudaca cuando uno vive al otro lado del mundo y no tiene influencia alguna en la industria musical. Nada realmente, esa es la respuesta. Así que dejé de quejarme, me puse los audífonos rojos, marca Sony que combinaban con el chillón aparato que usaba para oír mi música, y nada, una pegajosa y substancial canción coreana suena en el. Las reflexiones finalmente quedan en el olvido, podría criticar todo, pero prendería la tele y oiría todo de todas formas.

    Fernanda M.

    ResponderEliminar